Siento dos colmillos que se hunden en mi músculo.
Saltan mis ojos desorbitados de espanto, busco al atacante.
Rodeo con la mirada mi espacio.
Ahí….a punto de enroscarse sobre mi pie plantado.
Me había ido seduciendo por el camino mientras recorría mi senda,
...hasta que sin darme cuenta, en silencio, inoportuna e inesperadamente,
Traspasa mi aura, mi piel.
Siento un hilillo de sudor nervioso sobre mi espalda.
Delicioso estopor me nubla la mente.
Bendita droga que me hace sentir ligera, domable.
Quedo cegada.
Dejó su huella en mí y no puedo borrarle.
Después de pisar una víbora… todo es víbora.
Mayo 11 2006
viernes, 15 de mayo de 2009
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